Biblia y Enseñanzas26/09/2026Núcleo Biomi Fé7 min de lecturaActualizado el 29/09/2026

Buen Samaritano: ¿por qué Jesús reformula la pregunta sobre quién es el prójimo?

En Lucas 10:25-37, Jesús desplaza la cuestión de definir quién es el prójimo a reconocer quién actúa como prójimo. La parábola muestra cómo la misericordia, la cercanía y el cuidado concreto responden a la pregunta del doctor de la Ley.

Jesus conversa com um doutor da Lei à esquerda enquanto um samaritano cuida de um homem ferido à beira de uma estrada antiga.

Jesús reformula la pregunta porque desplaza el foco de una definición sobre quién puede ser considerado prójimo hacia una responsabilidad concreta: quién se hace prójimo de alguien que lo necesita. En Lucas 10:25-37, el doctor de la Ley pregunta “¿quién es mi prójimo?”, pero, después de la parábola, Jesús pregunta cuál de los tres personajes “fue prójimo” del hombre asaltado. La respuesta señala al que practicó la misericordia. Así, el centro del pasaje deja de ser el intento de trazar una frontera entre quienes entran o no en la categoría de “prójimo” y pasa a ser la acción de acercarse, cuidar y asumir responsabilidad.

Esta lectura puede observarse directamente en la construcción del relato y también aparece de forma explícita en la interpretación católica contemporánea. En la audiencia general del 27 de abril de 2016, el papa Francisco afirmó que Jesús invierte la perspectiva de la pregunta, rechazando la lógica de clasificar a las personas como prójimos o no prójimos y subrayando la posibilidad de que cada persona se convierta en prójimo de quien lo necesita. A continuación se distingue el texto bíblico de esa interpretación confesional, sin tratarlos como si fueran exactamente lo mismo.

Lo que pregunta el doctor de la Ley antes de la parábola

El diálogo comienza con una pregunta sobre la vida eterna. Jesús devuelve la cuestión al doctor de la Ley y le pregunta qué está escrito en la Ley y cómo la lee. El hombre responde con el amor a Dios y el amor al prójimo, y Jesús confirma la respuesta: hay que ponerla en práctica. A continuación, Lucas añade que el interlocutor, queriendo justificarse, pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”.

El texto no ofrece una explicación psicológica detallada de lo que quería justificar. El dato seguro es narrativo: después de reconocer el mandamiento de amar al prójimo, pide que se defina la categoría “prójimo”. La catequesis de Francisco de 2016 interpreta ese movimiento como la búsqueda de una regla clara capaz de separar “prójimos” y “no prójimos”. Esa es una lectura católica atribuida al Papa, no una formulación que Lucas desarrolle con esas mismas palabras.

La parábola responde mediante acciones, no mediante una lista

Jesús no responde enumerando parientes, compatriotas, correligionarios, extranjeros ni ningún otro grupo. Cuenta la historia de un hombre atacado en el camino de Jerusalén a Jericó. Un sacerdote lo ve y pasa de largo. Un levita también lo ve y pasa de largo. Un samaritano, en cambio, ve al herido, siente compasión y convierte esa compasión en una secuencia de acciones.

  • Se acerca al hombre herido.
  • Cuida sus heridas con los recursos disponibles.
  • Coloca a la víctima sobre su propia cabalgadura.
  • Lleva al hombre a un albergue y continúa cuidándolo.
  • Entrega dinero al encargado y asume la posibilidad de pagar gastos adicionales.

El contraste literario es importante. Los tres personajes ven al hombre, pero solo el samaritano interrumpe su propio camino y organiza un cuidado que implica presencia, tiempo, recursos y continuidad. La respuesta de la parábola, por tanto, se construye menos mediante una definición abstracta y más mediante una conducta observable dentro del relato.

El cambio decisivo está en la pregunta final de Jesús

Después de la historia, Jesús no repite “¿quién es el prójimo del hombre herido?”. Pregunta cuál de los tres fue prójimo de la víctima de los ladrones. El doctor de la Ley responde: “El que lo trató con misericordia”. Jesús concluye: “Ve y haz tú lo mismo”. La forma de la pregunta final orienta la lectura hacia el sujeto que actúa.

MomentoPregunta o respuestaFocoImplicación de lectura
Antes de la parábola“¿Quién es mi prójimo?”Identidad de quien debe ser considerado prójimoLa pregunta puede entenderse como búsqueda de un límite o una definición
Después de la parábola“¿Cuál de estos tres fue prójimo?”Conducta de quien encontró a la persona heridaEl criterio narrativo pasa a ser la misericordia practicada
Respuesta final“El que lo trató con misericordia” y “Ve y haz tú lo mismo”Acción concretaEl oyente pasa de la clasificación a la responsabilidad

Por qué el samaritano hace más incisiva la respuesta

El personaje que realiza la acción esperada no es el sacerdote ni el levita, figuras asociadas a la vida religiosa de Israel en la narración, sino un samaritano. La nota bíblica de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos observa que el doctor de la Ley habría considerado al samaritano ritualmente impuro y recuerda la hostilidad entre judíos y samaritanos en el contexto del Evangelio. Esto intensifica el contraste: la misericordia aparece precisamente en el personaje que el interlocutor quizá no habría colocado espontáneamente en el centro de un ejemplo moral positivo.

Al mismo tiempo, la parábola no dice que desaparezca la identidad de cada personaje. El sacerdote, el levita y el samaritano siguen identificados. Lo que cambia es la pregunta utilizada para evaluar la escena. El relato no pide al lector que determine a qué grupo pertenece la víctima ni que decida si merece ayuda. Pregunta quién se comportó como prójimo frente a ella.

Qué significa “hacerse prójimo” en la lectura católica de Francisco

En la audiencia general del 27 de abril de 2016, Francisco lee el final de la parábola como una inversión de perspectiva. Según su interpretación, la cuestión deja de ser clasificar a las personas y pasa a ser la capacidad de convertirse en prójimo de cualquier persona necesitada. En la misma catequesis, el Papa destaca que la compasión del samaritano no permanece como un sentimiento vago: se convierte en cuidado, compromiso y coste personal.

En el Ángelus del 10 de julio de 2016, Francisco retoma la misma clave. Afirma que Jesús cambia completamente la perspectiva inicial e insiste en que la decisión relevante es ser o no ser prójimo de la persona encontrada en necesidad, incluso cuando se trata de alguien extraño o quizá hostil. Esta formulación es una interpretación pastoral católica del pasaje. Se apoya en el movimiento del propio texto, pero añade una aplicación explícita para la vida cristiana.

Lo que la reformulación de Jesús no borra

El cambio de la pregunta no cancela el mandamiento que abrió el diálogo. Jesús primero confirma la respuesta del doctor de la Ley sobre amar a Dios y amar al prójimo. La parábola muestra cómo ese segundo mandamiento puede tomar forma cuando una persona concreta aparece herida en el camino. Por eso, la secuencia “ver, acercarse, cuidar y asumir responsabilidad” funciona como demostración narrativa del amor al prójimo.

Tampoco es necesario concluir que el pasaje ofrece una teoría general para toda obligación social, jurídica o política. El texto trabaja con una situación moral delimitada: una persona está herida y vulnerable, tres personas pasan a su lado y solo una actúa con misericordia. La fuerza del relato consiste en impedir que la pregunta sobre las fronteras sustituya la respuesta práctica ante el sufrimiento que aparece delante de los personajes.

Cómo encajan la pregunta inicial y la respuesta final

El doctor de la Ley comienza preguntando quién es el prójimo. Jesús termina pidiéndole que reconozca quién actuó como prójimo. Ese cambio no es un detalle de redacción. Cambia el lugar del problema: en vez de mirar primero al otro y preguntar si pertenece al grupo de personas que deben ser amadas, el oyente es llevado a mirar su propia conducta y preguntarse si está practicando la misericordia.

Por eso, la orden final, “Ve y haz tú lo mismo”, es decisiva para el sentido del pasaje. La parábola no termina con una definición técnica de “prójimo”, sino con una llamada a imitar la actitud misericordiosa. En la lectura católica citada por el Vaticano, precisamente ahí aparece la idea de “hacerse prójimo”: el prójimo no es solo alguien identificado por una categoría previa, sino alguien a quien una persona se acerca concretamente mediante el cuidado.

Fuentes y referencias

Temas de este artículoBom Samaritanoensinamentos de JesusLucas 10misericórdiaparábolas de Jesuspróximo